
"Pon tu atención en el lazo que te une con tu muerte,
sin remordimiento, ni tristeza ni preocupación.
Pon tu atención en el hecho de que no tienes tiempo,
y deja que tus actos fluyan de acuerdo con eso.
Que cada uno de tus actos sea tu última batalla sobre la tierra.
Sólo bajo tales condiciones tendrán tus actos el poder
que les corresponde. De otro modo serán, mientras vivas,
los actos de un hombre tímido."

Ultimamente los fines de semana son especialmente familiares en casa. Los sábados casi siempre viene mi cuñada Susana con sus hijos, y entre conversada y conversada nos cocina para todos (montones y montones de comida!). Y los domingos vienen a visitarme mis suegros, y varios amigos que ya son como de rigor. En los últimos años mi suegra Dina y yo nos hemos acercado muchísimo más. Me encantan sus historias (es una mujer llena de cuentos familiares) y disfruto un montón todo lo que me cuenta, que muchas veces es de mi propia familia, porque como buenos uruguayos y aquello de que existen casi 0 grados de separación, estamos todos emparentados.
Alguien decía que la máxima entre dos uruguayos es que si no conocen los dos a alguien, seguro tienen un amigo en común que sí. Y casi siempre se aplica. Es más se aplica tanto, que me fuí a casar con un pariente!. La conexión viene por el lado de mi suegra DINA, que era prima hermana de mi abuela ADA. Es decir, mi suegra y yo tenemos un antepasado en común: su abuelo paterno era mi tatarabuelo. Entonces es lógico que mi familia materna aparezca más que seguido en las historias de DINA (quien por cierto a esta altura es la única con memoria suficiente como para contármelas).
Pero bueno, hoy, siendo domingo familiar mi suegra se apareció con una fuente de ñoquis caseros!!!!! Quienes hayan probado sabrán que nada como un plato de ñoquis caseros, quienes no los hayan comido, se pierden una de las maravillas de esta vida
Y me acordé del día en que DOMINGA le puso los ñoquis a mi mamá en el horno.
Viviamos en México, y mi madre, gran cocinera, se había empeñado toda la tarde y había preparado ñoquis para el batallón de gente que había invitado a cenar. Una vez terminada la tarea puso todos los ñoquis en como 10 asaderas para que fuera más sencillo a la hora de cocerlos, echarlos en el agua hirviendo. (Aclaremos para quienes no saben, que los ñoquis de cuecen, como todas las pastas, en mucha agua hirviendo).
Ahí estaban los ñoquis en sus asaderas, y mi mamá fue a bañarse, cambiarse, maquillarse y todo eso que hace uno antes de que le lleguen invitados a la casa. De repente, desde su habitación oye la voz de la buena Dominga diciéndole: no se apure señora, ya le puse los panecitos en el horno.....
Por suerte era casi enseguida y los ñoquis fueron rescatables