
"Pon tu atención en el lazo que te une con tu muerte,
sin remordimiento, ni tristeza ni preocupación.
Pon tu atención en el hecho de que no tienes tiempo,
y deja que tus actos fluyan de acuerdo con eso.
Que cada uno de tus actos sea tu última batalla sobre la tierra.
Sólo bajo tales condiciones tendrán tus actos el poder
que les corresponde. De otro modo serán, mientras vivas,
los actos de un hombre tímido."
El día que me dijeron que ya no me darían más quimioterapia hicimos una fiesta. Claro, la fiesta estaba ya planeada. Era la despedida de mi hijo adoptivo José quien tras unas vacaciones con su novia Sara en Sydney, regresaba a Madrid.
Me pidió que le hiciera fiestita mexicana y no pude negarme... =)
Pollo pibil, cebollitas desflemadas, carnitas, mole, albondiguitas en chipotle, quesos fundidos, frijoles negros, salsita de chipotle, salsa verde, tosdaditas con queso y crema, y taquitos dorados y guacamole que trajo Lulú.
Claro, a mi a esta altura me cuesta un poco cocinar y cocinar para un batallón... entonces vinieron todos a ayudar.
Hubo un momento en el cual, en una cocina bastante chica!, eramos siete mujeres preparando la cena. Un ambiente increible, una picaba, otra cortaba, otra lavaba, una freía, otra mejoraba alguno de los platillos con más sazón.... un trabajo realmente en equipo, con el mismo objetivo.
Por unas cuantas horas acallamos el mundo y nos concentramos en preparar el banquete para todos...
A la hora de la cena eramos como 20! Una maravilla de fiesta.